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Abrazos Gratis

 

Abrazos gratis*

“El derecho incontestable, fundamental y primordial del ser humano es el de la confirmación afectiva de su ser desde su concepción”.
Frans Veldman

En el ciclo de la experiencia gestáltico formulado por Fritz Perls, ya encontramos la distinción entre necesidad y deseo. La necesidad es aquello organísmico que puede ser postergado, pero no por mucho tiempo. Exige satisfacción. El deseo, en cambio, puede diluirse y, de hecho, detrás de un deseo, muchas veces se esconde una necesidad. En términos lacanianos, el deseo vaga de objeto en objeto. La necesidad, no.

El apego o el contacto, constituyen una necesidad. Una necesidad no es solo comer, beber, dormir… Los seres humanos necesitamos del contacto físico con el otro. “El apego supone ‘la atadura’ afectiva más fuerte que siente el ser humano hacia otros semejantes, produciendo placer cuando se llevan a cabo interacciones y buscando la cercanía de la persona con la que se siente apego en momentos de ansiedad e inseguridad. Por tanto, dicho vínculo responde a una de las necesidades más básicas y fundamentales que experimenta el ser humano: la necesidad crucial de sentirse seguro, protegido y ayudado. … suponen las necesidades más importantes, sentidas subjetivamente, que favorecen y fomentan la supervivencia, no solo del individuo sino también de la especie.” En palabras de Ainsworth, “la característica mas sobresaliente [en cualquier sujeto] es la tendencia a lograr y mantener un cierto grado de proximidad al objeto de apego que permita tener un contacto físico en algunas circunstancias y a comunicarse a cierta distancia, en otras”. Buscamos esa cercanía no solo para sentir seguridad sino también para expresar cariño, felicidad y sentirnos correspondidos. El contacto físico, y en concreto el abrazo, es un tipo de contacto sensorial privilegiado que hace posible el tener relaciones más eficaces con el entorno y apaciguan la ansiedad que supone, desde que nacemos, cualquier separación respecto de nuestro/s objeto/s de apego.

Quien más ha profundizado en la relaciones de apego es el etólogo y psicoanalista John Bowlby, aunque ya a partir de Freud y algunas otras escuelas psicoanalíticas se entendiese esta necesidad como instintual. También René Spitz hizo importantes aportes con sus estudios con niños institucionalizados. 

Los estudios de Bowlby se basan en el concepto de impronta, es decir, el periodo crítico de tiempo durante el cual los individuos están biológicamente preparados para adquirir ciertas conductas. Para Bowlby las tendencias innatas del bebé tales como llorar o armar jaleo, no buscan otra cosa que la adecuada respuesta de algún adulto de que le ofrezca los cuidados necesarios para sobrevivir. Son señales que requieren que se produzca algún tipo de interacción social a través, normalmente, del contacto físico. Al observar los problemas emocionales de niños institucionalizados tanto Bowlby como Spitz encontraron que la dificultad de estos niños se manifestaba de manera muy especial en formar o mantener relaciones cercanas como consecuencia de la carencia experimentada de apego con sus madres en la primera infancia. Bowlby defiende que “el establecimiento de un fuerte vínculo madre (o sustituto)-niño es vital para la supervivencia del bebé. Este vínculo de apego se desarrolla fácilmente durante un periodo crítico o sensible; pasado este tiempo, puede llegar a ser imposible formar una verdadera relación intima y emocional.

Una técnica usada por Ainsworth para analizar la calidad del apego madre-hijo es la así llamada “situación extraña”. De este tipo de estudios, en los que la madre y una persona extraña salen y regresan a la sala en la que está el niño, se desprende que cuando existe un vínculo afectivo adecuado el bebé es capaz de explorar el entrono que lo rodea con mucha mayor seguridad que un niño carenciado. Del análisis de estos vínculos se identificaron 4 tipos de apego: seguro, evitante, resistente y desorganizado/desorientado. Cuando el apego es seguro el niño puede llorar o no pero si lo hace es debido a la preferencia que muestra hacia la madre frente a un extraño. Busca el contacto con  la madre y deja de llorar cuando ésta vuelve a la sala. Cuando el apego es evitante la reacción de los niños es idéntica tanto respecto de la madre como del extraño. Cuando la madre vuelve buscan el contacto con la misma pero sin mayor alegría. En el caso del apego resistente, el niño no parece consolarse cuando la madre regresa a la sala. Y en el caso del apego desorganizado/desorientado, el niño no mira a su madre ni aun cuando ésta lo coge en brazos y se muestra frío y distante. Los niños que muestran apego seguro suelen tener madres amables, receptivas, que no molestan ni perturban al niño.

La institucionalización o privación materna temprana, la separación prolongada de la madre durante el periodo crítico pueden conducir a lo que se denomina depresión anaclítica. Los bebés tienden a aislarse del entrono, pierden peso, lloran de forma continua y padecen insomnio. Pero la calidad de la crianza, aun cuando no haya separación o abandono, también puede generar formas de apego no seguras. La inadecuación de los cuidados maternos, familias en las que predomina la ansiedad y la insensibilidad a las necesidades del niño, también impiden que se forme un vínculo seguro. 

Dentro de esta línea de investigaciones se encuentra la haptonomía o ciencia de la afectividad, desarrollada por Frans Veldman, y que pone todo el énfasis en la calidad psico-táctil de las relaciones paciente-terapeuta. La haptonomía estudia y describe los aspectos de la vida íntima, de los sentimientos, del reencuentro psico-táctil, de las interacciones y de las relaciones afectivas humanas a lo largo de todo el ciclo vital. Veldman descubrió, reconoció y analizó las causas de los déficits, carencias, frustraciones o traumatismos que traban, inhiben o impiden el desarrollo de la salud psíquica. La responsabilidad y el placer en los encuentros interhumanos se sitúan en el centro de sus preocupaciones. “La palabra Haptonomía procede del griego hapsis que significa el sentimiento, el tacto, el contacto táctil. El término hapsis ya fue utilizado por el filósofo griego Aristóteles (384-322 a. C.) en el sentido de curar, sanar, restablecer la integridad. “Hapto” es una raíz griega que significa: yo entro en contacto táctil, yo reúno, yo establezco una relación, yo (me) uno a; yo establezco (de forma táctil) una relación, un contacto, para devolver la salud, para curar, restituir la integridad, para confirmar al otro en su existencia. Su propósito es el de establecer un estado de seguridad de base interno y un discernimiento estético, a través de contactos de proximidad tranquilizadora y de confirmación afectiva táctil.

En suma, el contacto entre las personas, una caricia, un abrazo a tiempo, no es otra cosa que la expresión de esa necesidad ineludible de conectividad que necesitamos las personas prácticamente desde que nacemos.

* Abrazos gratis o Free Hugs es un movimiento que se ha ido desarrollando y expandiendo desde 2001 cuando Jason Hunter perdió a su madre, para ampliarse e infiltrarse en todo el mundo a partir de 2006 cuando el que se hace llamar Juan Mann, en un momento de crisis existencial muy profunda, recibió de un desconocido un abrazo que le devolvió el tono vital, y decidió salir todos los jueves a la calle a repartir abrazos gratis a toda la gente que se le acercara. Su web en español es www.abrazosgratis.org.

Fuentes

http://comobesar.co/abrazos/los-diferentes-tipos-de-abrazos/

http://www.haptonomia.es/es/index.php?mod=page&id=12

http://online-psicologia.blogspot.com/2007/11/el-desarrollo-del-apego.html

http://abrazosgratis.org/

Imagen: patolastra.blogspot.com

 
 
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