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Quiero que mi hijo sea Messi

 

Cuando hablamos de psicología y de deporte no tan solo tenemos que tener en cuenta los aspectos de rendimiento o de mejora que podemos aportar, sino que también hay aspectos que están fuera de ese nivel más profesional.

Hoy querría hablarles de los aspectos lúdicos que tiene que tener el deporte, y en ese aspecto de cómo introducimos a los menores en el mundo del deporte, y en concreto en el del futbol.

Demasiadas veces los padres volcamos las expectativas sobre los niños, queriendo y esperando que sean todo aquello que nosotros no hemos sido, sin pensar que el tiene que vivir su propia vida. Muchos padres esperan que su niño será Messi porque a los dos años le da patadas a un balón con cierta gracias, lo que demuestra solo que no tiene problemas de visión ni de motricidad, nada más. Presionar pues a los niños a que jueguen al futbol esperando un rendimiento que no nos pueden dar solo va  a causar en él menor frustración, problemas de autoestima y finalmente que prefiera dejar el deporte. Así pues antes de querer crear un Messi pensemos en él y veamos que nos pide.

Cuando un niño entra en el mundo de los deportes lo hace en una edad de 6-7 años, que sería lo mínimo recomendable para que un niño se pueda iniciar en la práctica deportiva de manera seria, a través de una entidad deportiva.

 Pero hay que tener en cuenta varias cosas al hacer esta entrada:

- Primero de todo preocuparnos que deporte le gusta más, o incluso permitirle probar diversas cosas antes (esto suele hacerse en muchas escuelas en los 5-6 años en que juegan a diversos deportes)

- Si nos preocupamos de quien forma en la escuela a nuestros hijos tendremos que preocuparnos de quien forma deportivamente también. Talante de la entidad.

- En este momento el niño no está para competir. Los partidos son y han de ser un juego y no importa tanto ganar o perder como esforzarse por aprender.

- La autoestima del niño crecerá si se siente apoyado gane o pierda y si le permitimos  sentirse cómodo, encontrar su lugar, y sobretodo respetar el nivel al que es capaz de llegar.

- Los niños son espejos. Aquello que vean tanto en sus padres, como en sus educadores (en este caso entrenador) será copiado como rol propio.

Teniendo en cuenta todo esto el niño podrá entrar de manera progresiva  y ya en una edad de 10-11 años podremos esperar un rendimiento mayor de él, puesto que ya conoce el funcionamiento del juego. Más adelante podre decidirse tanto por padres como por parte de los entrenadores y del propio menor, principal figura de la situación, si merece o no la pena ir más allá y existe alguna posibilidad de llegar o no al futbol profesional.

Pocos son los elegidos para llegar más allá y convertirse en un Messi, por lo tanto tengamos en cuenta estos aspectos para que nuestro hijo disfrute del deporte como lo que es, una fuente de ejercicio físico, de salud y de diversión y no una obligación ni un sufrimiento.

Por cierto….quien dice Messi, dice Nadal, dice Fernando Alonso…..

Imagen: http://www.olebebe.com/


 
 
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