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¿Qué es ser un padre?

 

¡Han asesinado al padre! ¡El padre ha muerto! Ambos parecen slóganes publicitarios anunciando alguna tragedia en el acontecer de nuestra sociedad. No obstante, es en ese grito o exclamación donde puede encontrarse el origen mismo de la relación del sujeto con el padre y con la ley.

Es común escuchar afirmaciones como la de que los padres han desaparecido de la escena y que la procreación y la crianza han perdido su genuina relevancia o naturalidad; se asume que la idealización de los hijos entorpece la relación con los padres en la medida en que introduce la culpa como elemento fundamental en esa relación; se dice que las mujeres están perdiendo su feminidad o su rol de madres y que los hombres se están feminizando y asumiendo el rol de madres con lo cual estarían emergiendo un hombre y una mujer nuevos; que ya no hay familia sino tantos modelos de familia como familias hay y que todo se mueve entre dos extremos: por un lado el centrar toda la atención en la crianza del hijo y, por otro, que los hijos constituyen un estorbo para la realización personal de uno o ambos progenitores.

Lo anterior no es sino un reflejo de la actual crisis de la familia en paralelo con los grandes cambios generales de la sociedad. Una de las respuestas a esta crisis en algunos países es la tendencia a desplazar las obligaciones de la crianza de los hijos desde el seno de la familia a instituciones como la Escuela y el Estado.

Sea como sea, los cambios sociales en la segunda mitad del siglo XX permiten ver que hay una clara tendencia masculina a la aceptación de nuevas funciones, determinadas éstas por los cambios de la realidad familiar y social.

“Partiendo de la idea de que la función de la familia es enseñar y la del hijo(a) aprender, se puede afirmar que la función paterna en la crianza es posible, pero que ya no es unidireccional, sino bidireccional: del padre al hijo(a) y de éste(a) al padre.”

“La dinámica social y familiar explica que la función paterna en la crianza no es impuesta desde fuera, es autoimpuesta por el grupo en el que se da el proceso de crianza, de manera dinámica, cambiante, renovadora y creativa.
En la actualidad, la función paterna en la crianza es pertinente y necesaria, pero la apabullante realidad de la ausencia física o funcional de muchos padres lleva a pensar que esta función, a pesar de que es imprescindible, es trasladable a otro(s) puericultor(es). Esta posibilidad de traslado lleva a acuñar el término función parental, entendido como la función que deben cumplir ambos padres en la crianza, pero que en un momento dado puede ser cumplida por sólo uno de ellos, con las necesarias interrelaciones con otros puericultores dentro y fuera de la familia, con lo que no se quiere decir que un padre puede ser una buena madre o viceversa.”

Concretamente, en cuanto a la función del padre, el psicólogo y profesor universitario Adolfo León Ruiz, entiende que el padre puede ser visto como real, como imaginario y como simbólico.

El padre como real es el ser de carne y hueso que está o no está. Su presencia o ausencia no garantizan que este padre cumpla o no su función, y ni siquiera su papel.

El padre como imaginario es lo que la sociedad dice de él, es el que encarna el papel que le ha sido asignado basándose en las suposiciones consensuadas que se mantienen  respecto del sujeto de crianza – el niño–, “del papá y de la mamá –puericultores por excelencia– y de la familia –entorno primordial de la crianza.”

El padre como simbólico, desde la teoría psicoanalítica, ha sido explicado en cuanto a lo que representa para la formación, entre otras cosas, del aparato psíquico y del sentido de realidad en el niño, encarnado por el padre– por oposición al principio del placer –encarnado por la madre.

No siempre es el papá biológico el que se “hace cargo” y se compromete con esta función. Ocasionalmente otras figuras significativas del entorno del niño ocupan este lugar. Pero la figura paterna es vital para los hijos se presente como se presente. El lugar de un padre es tan importante en la vida del niño como el de la madre, y será tarea de la madre ir dejando espacio para que este papá aparezca en escena y sea también protagonista de su crianza. Porque la presencia paterna no siempre es a través de la presencia física sino que está en la palabra de quien lo nombra y lo que se transmite de ese papá cuando no está. Es la madre la que ahora entra en escena, pero ahora para ligar a su hijo al padre a través del amor.

Será a través de la palabra de la madre y de la presencia de un padre que acepte los tiempos para ser “registrado por su hijo” (y no se sienta “desplazado”) como  irá poco a poco construyendo su lugar.

En la práctica clínica psicoanalítica la función del padre constituye un epicentro crucial en la estructuración psíquica del sujeto para colocar así al sujeto en una posición de falta, siendo esta falta fundamental para el surgimiento del deseo en el sujeto.

“En la teoría psicoanalítica de orientación lacaniana se le da el nombre de función paterna a una función que limita al deseo de la madre escindiendo la unidad que inicialmente forman la madre y el infante, escisión positiva que logra dar espacio a la función paterna al transmitir la ley desde Otro. La función paterna es efectuada por un tercero. El padre –lo sepa o no– provoca un clivaje y sirve de modelo identificatorio o de comparación y es altamente ordenadora porque añade un referente externo. Tal función provoca una desambiguación en el psiquismo del infante que significará –en la niña o en el niño– un pensar coherente, el pensar coherente de todo sujeto integrado en la cultura.”

Cuando existan fallas en la función paterna –o en cómo la madre lo nombra– es cuando aparecen los síntomas, y cuando no aparece en absoluto (forclusión) es cuando se da la psicosis.

Es el padre lacaniano el que, como significante, se sitúa en el nivel simbólico, y es en el interior de su función que pueden aparecer distintas significaciones según las diferentes culturas (padre biológico, tío materno en el avunculado, abuelo, padrastro, organizaciones sociales o religiosas, etc).

Es Lacan quien sostiene que no se trata de la presencia o ausencia del padre en la realidad, sino que lo fundamental es la triangularidad.

El padre en el psicoanálisis no es un personaje real (el papá, el padrastro, el tío, el abuelo, el rey) sino una metáfora, es un significante que viene a ocupar el lugar de otro significante. Lo que había en el lugar del deseo de la madre como incógnita ahora es ocupado por la Ley de la prohibición incestuosa, o de la simbiosis madre-hijo.

El padre en psicoanálisis no es un ideal sino una necesidad de la cadena significante, un significante privilegiado. El lugar del padre sólo tiene sentido si se conserva vacío, cono una falta que puede ser recubierta por múltiples significaciones.

Es por eso que ese lugar puede ser ocupado por cualquier persona independientemente de su sexo anatómico.

Es hacia los tres años cuando el niño quiere saber “cómo se hacen los bebés”. Una vez más, la palabra de los padres es esencial para que asuman la sexualidad, incluyendo el placer. El niño aprende que sus padres también fueron engendrados según el orden de las generaciones al que están sometidos todos los humanos, y que él pertenece a una genealogía.
Es entonces cuando el padre adquiere toda su importancia, al descubrir su papel procreador. Para Françoise Dolto, el padre existe de hecho desde la procreación. Existe primero a través de la madre: es aquél que la requiere y la aparta del niño, que necesariamente experimenta que él –el niño–, no lo es todo para ella.

En resumen se puede decir que la función paterna en la crianza es paternar, como parte de la función parental, es decir, participar, sin papeles prefijados en la crianza, con base en las necesidades de los hijos. Como lo propone el Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia, “ función es el acompañamiento inteligente –con conocimientos–  y afectuoso –con amor–  a los hijos en el proceso de crecimiento y desarrollo –construcción de las metas de desarrollo: autoestima, autonomía, creatividad, felicidad, solidaridad y salud.”

Fuentes

http://es.wikipedia.org/wiki/Función_paterna

http://www.indepsi.cl/ferenczi/vinculaciones/dolto/epistolario.htm

http://www.crianzaysalud.com.co/index.php?option=com_content&view=article&id=298&Itemid=2

http://www.almas.com.mx/mx/ppas-y-mmas/educacin-familiar/cul-es-la-funcin-de-un-padre.html

http://www.planetamama.com.ar/nota/la-función-del-padre-en-la-crianza?page=full

http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/practicas_de_investigacion/775/declinacion_dominguez.htm

Imagen: http://www.publicatufoto.com/img3662.htm


 
 
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