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Música, genes y efecto Mozart: ¿sanación o tortura?

 

Mucho se ha hablado de la influencia de la música en el desarrollo de la inteligencia de los niños. Lo más sonado ha sido el así llamado “Efecto Mozart” que disparó todas las alarmas y desató una locura entre los padres que salieron en tropel a comprar los CDs de “Baby Mozart” de la compañía Disney para estimular la capacidad intelectual de sus bebés.

Detrás de todo ello, un controvertido estudio llevado a cabo en 1993 en la Universidad de California en Irvine, Estados Unidos, que afirmaba que una serie de estudiantes que habían estado escuchando la Sonata para dos pianos en Re Mayor de Mozart durante 10 minutos habían conseguido mejores resultados en problemas de razonamiento espacial que aquellos que no habían escuchado la pieza o habían escuchado música new age… Como consecuencia de esto un tal Don Campbell registró la expresión “Efecto Mozart” y se hizo de oro vendiendo CDs que, aseguraba, curaban todo tipo de males (el dolor de cabeza, de espalda, el asma, la obesidad, el alcoholismo, la epilepsia, la esquizofrenia, las enfermedades del corazón, el bloqueo del escritor, el sida...). El actor Gerard Depardieu aseguró, además, que había logrado curar la tartamudez de su hijo gracias a la música de este compositor.

En 2009 un grupo de médicos israelíes encontró que los sonidos de las obras de Mozart pueden ayudar a los bebés prematuros a crecer más rápidamente. “Mientras escucha esa música, un bebé puede tener un gasto de energía menor y esto da esperanzas de que ganará más peso que sin la música”, aseveró la Dra. Ronit Lubetzky, una de las principales investigadoras del estudio publicado recientemente en la revista médica Pediatrics, aunque matizó que las causas del menor gasto de energía de los bebés expuestos a la música de Mozart no están claras. El Dr. Arthur Eidelman, retirado ex director de pediatría en el Hospital Shaare Zedek de Jerusalén, que no participó en la investigación, alabó el nuevo estudio pero no le dio crédito: “Lo que es único en Mozart es que es rítmico. Su rango del nivel de decibeles es mínimo”, dijo Eidelman. “Uno casi podría establecer el caso que la  música apropiada de rap podría hacer la misma cosa si está dentro del rango correcto de volumen”.

Así y todo, el fenómeno continuó creciendo, y lo sigue hoy en día y hay centros por todo el mundo donde se imparten tratamientos a base de Mozart. Alfred Tomatis asegura que consiguió sanar a 100.000 personas con la música de Mozart, logró incrementar la producción de leche en vacas y normalizó los signos vitales de niños desahuciados exponiéndolos a la música de Mozart, sonidos fetales y voz materna.

En el año 2000, sin embargo, Disney tuvo que indemnizar con cifras millonarias a miles de familias por haber comprado su colección de videos “Baby Mozart” y “Baby Einstein”, tras haber anunciado que aumentaría el CI de sus hijos, cosa que resultó ser falsa.

En cuanto a los genes, un estudio reciente afirma que los gustos musicales vienen determinados al menos en parte, genéticamente, lo que significa que por naturaleza las personas nacemos con una propensión a disfrutar más especialmente de Michael Jackson, Mozart o Eminem. La empresa que está detrás de este estudio destaca que con el paso del tiempo esta influencia genética se va perdiendo gradualmente a medida que las personas nos exponemos a otro tipo de experiencias musicales. La música en la que se detecta una menor propensión genética es la country o tradicional, mientras que las que más inciden son la pop, la clásica y el hip hop.

“Estudios anteriores han demostrado que la aptitud para demostrar un oído absoluto parece ser parcialmente inherente, y puesto que hasta el 50% de nuestro gusto musical es predeterminado, parece que hay argumentos sólidos a favor de la existencia de genes musicales”, señala Adrian North, profesor de Psicología de Heriot Watt University.

Otro dato a tener en cuenta es el empleo de música de autores como REM, Pearl Jam, Nine Inch Nail’s, Trenz Reznor y Billy Brag en Guantánamo para torturar a los reclusos, a máximo volúmen, y con el fin de inutilizarlos, “humillar, aterrorizar, desorientar, sancionar, y privar del sueño a los detenidos”. Los ex detenidos afirman que canciones de AC/DC, Britney Spears, Bee Gees, Metallica y Barrio Sésamo se escuchaban en todo momento con el objetivo de enloquecerlos. En un comunicado, REM, dijo: “Hemos pasado los últimos 30 años apoyando causas relacionadas con la paz y la justicia. Saber ahora que nuestra música y la de nuestros amigos puede haber sido utilizada como parte de tácticas de tortura sin nuestro consentimiento o conocimiento es horrible. Es anti-estadounidense, y punto. “
 
Fuentes
http://m24digital.com/2009/11/18/afirman-que-los-gustos-musicales-estarian-determinados-por-los-genes/
http://m24digital.com/2009/10/26/afirman-que-en-guantanamo-se-utiliza-musica-pop-para-torturar-a-los-cautivos/
http://www.cidipal.org/index.php?option=com_content&task=view&id=3562&Itemid=85
http://joshuamori.lacoctelera.net/post/2007/11/13/la-relevancia-del-efecto-mozart
http://www.kindsein.com/es/3/10/157/?st-full_text=all
http://juegosdematevideo.blogspot.com/2009/11/paises-desarrollados-rescatan-ninos-de.html

Imagen: http://www.cosasdepeques.com/los-bebes-que-juegan-mucho-son-mas-creativos.html


 
 
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