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La experiencia de la gestación

 

“La maternidad es un renacer permanente porque nos ubica en el lugar de acompañar la fragilidad de lo humano.”

 Julia Kristeva

En La Travesía Amorosa de la Maternidad (Página 12, 2011), la escritora y psicoanalista Julia Kristeva nos habla de la experiencia de la gestación como un grado cero del lenguaje, como una travesía amorosa y como un “espacio filosófico privilegiado”, como una "pasión maternal" que desafía todos los feminismos. Aun así enfatiza, que esta "recuperación de la maternidad (de la que da cuenta ella misma en su film de 11 minutos, "Reliance" en el que pasan imágenes de parto, de ecografías, de la propia Kristeva con su hijo, de representaciones pictóricas religiosas cristianas y antiguas, caligrafías chinas, la Sara de la tradición judía…) sólo puede darse una vez que las mujeres tengan la potestad sobre su cuerpo."

El embarazo es un proceso determinante en la vida de cualquier mujer. Implica cambios biológicos, psicológicos, y también sociales que variarán de mujer en mujer.

No todo es atribuible a los cambios hormonales aunque éstos también van a influir en el estado emocional y los cambios de humor de la mujer. La situación económica, la relación o elección de pareja, el hecho de que el embarazo sea deseado o no lo sea, el que haya sido "programado" con antelación o no, la edad de la mujer y la de la pareja, si la mujer es madre soltera, si cuenta con el apoyo de otros agentes sociales, como son su familia y sus amigos… si es madre primeriza o no… todos ellos son factores que influyen en cómo la mujer afronta la maternidad.

A través del embarazo la mujer hará una recapitulación de su propia experiencia como hija, de su propio nacimiento, de su relación con su madre en especial, pero también con su padre, al mismo tiempo que estrecha el vínculo afectivo con su futuro hijo.

Siente progresivamente más y más ternura hacia el ser que lleva dentro, pero al mismo tiempo la asaltan temores. Concebir un hijo implica enfrentarse a cambios bastante dramáticos en su vida social y de pareja, en su vida laboral, y la asunción de nuevas responsabilidades. 

Esta incertidumbre y ambivalencia se expresa en los cambios de humor. Pasa de una intensa felicidad a sentirse agobiada y cansada.

Los sucesivos cambios que experimenta su cuerpo exigen de ella que se reacomode de forma continua a la imagen que tiene de sí misma. Esto, dependiendo de la etapa que esté atravesando y de su capacidad o madurez emocional para afrontar dichos cambios, también afecta a su autoestima, a su deseo sexual y a sus relaciones de pareja. Para algunas será la mejor experiencia de sus vidas. Para otras puede representar un obstáculo en su carrera profesional y en su vida personal en general, sobre todo en aquellas mujeres que valoran su independencia por sobre todas las cosas.

Brazelton y Cramer hablan de una "prehistoria del vínculo entre la madre y el hijo anterior a la concepción."

Entre los factores que pueden contribuir al deseo de tener un hijo está la identificación temprana de la niña con su propia madre.

Otro factor es el de sentirse completa. El embarazo genera un sentimiento único de potencia, de plenitud. Hay un sentimiento de fusión con el hijo, una auténtica "simbiosis."

El deseo de reflejarse en el hijo se expresa en la esperanza materna de perpetuarse en el hijo. A veces sueña con un doble de su yo ideal, aunque de allí también procede el temor a que el bebé no nazca perfecto; temor a posibles malformaciones, enfermedades, al dolor o complicaciones durante el parto…

Primer trimestre

La acción de las hormonas, la mayor exigencia energética, hace que la madre se sienta cansada, tenga más sueño, mayor sensibilidad y labilidad  emocional,  ganas de llorar, y cierto grado de confusión. La mujer necesita un tiempo para aceptar esta nueva situación y es frecuente que experimente temores sobre su capacidad para sobrellevar la nueva situación. Mujeres con malestar físico, náuseas y vómitos suelen estar más tristes.

Segundo trimestre

El equilibrio emocional ahora es algo mayor. La mujer se siente más segura de sí misma aunque los evidentes cambios en el cuerpo puede desencadenar angustia y falta de autoestima en algunas mujeres. En algunas mujeres los cambios físicos pueden dificultar su actividad habitual, tanto laboral como de ocio. Para enfrentarse a ello, necesitará cambiar sus prioridades. Puede reaparecer  el apetito sexual, pero merma la capacidad de concentración.

Tercer trimestre

En muchos casos se da el síndrome del nido, una necesidad acuciante por reordenar y acomodar el hogar, dejar todo preparado para la llegada del bebé. La cercanía del parto pude provocar temores y ansiedad. Puede aparecer una sensación de torpeza, debido a la escasa movilidad que permite un volumen tan importante. El útero ha aumentado su tamaño hasta el punto de que son pocos los órganos vecinos que se libran de su efecto. El bebé comienza a ocupar gran parte del tiempo de la madre. Sueña con él de noche y de día. Ocasionalmente la mujer se siente más irritable, se siente impaciente e intranquila. Siente más necesidad de afecto, atención y cuidados. La pareja será un apoyo importante.

Las fantasías y acciones que la madre ponga en juego durante esta etapa (y también en las precedentes), tendrán o podrán tener una importante repercusión en el proceso de vinculación con el hijo.

 Fuentes

http://www.mapfre.com/salud/es/cinformativo/cambios-emocionales-embarazada.shtml

http://tlc.howstuffworks.com/family/understanding-psychological-changes-during-pregnancy.htm

http://reme.uji.es/articulos/abuelg316251199/texto.html

http://www.alapsa.org/detalle/

http://elembarazo.net/

http://psicoterapiainfantil.blogspot.es/1284087900/

http://www.terra.com.mx/mujer/articulo/1044998/Cambios+de+humor+durante+el+embarazo.htm

Imagen extraída de: http://www.telegraph.co.uk


 
 
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