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¿Por qué nos reímos?

 

Desde pequeños vamos siendo progresivamente constreñidos por severas pautas de comportamiento. Nuestros padres, la sociedad, nuestros semejantes, las instituciones, nos imponen normas, prohibiciones, límites, que introyectamos como leyes que regirán nuestra conducta y nuestros afectos, e incluso nuestros pensamientos.

 

En toda sociedad, en toda cultura y en todo grupo, en mayor o menor medida a través de los tiempos y las idiosincracias, se establecen tabúes que debemos respetar y venerar. La primera imposición se refiere a la jerarquía. Padres y educadores demandan sumisión y respeto, y el niño, como puede, obedece.El primer tabú es el escatológico y exige una represión intensa. Más adelante, con el descubrimiento de la genitalidad, ésta se impone como objeto de una de las más elaboradas prohibiciones: no tocarás, no mirarás, no harás referencia explícita a ella. Es el imperio del “No”. “En la medida en que la historia del hombre, de la sociedadhumana, es la historia de sus represiones en aras de lasociabilidad, el contrato social es sin duda la alienación debuena parte de la libertad.” (Sánchez Álvarez-Insúa, 2007). Esta represión supone para el sujeto un enorme gasto psíquico, y es contra dicho gasto psíquico que hace su aparición el chiste, o en palabras de Freud “el placer de disparatar.” Nuestras pulsiones, nuestros grandes instintos y nuestras más profundas tendencias afloran entonces a través de la risa, una de las mayores fuentes de felicidad y placer a las que podemos acceder.

Desde el punto de vista de la fisiología de la risa, ésta queda explicada en el siglo XX por Cannon y Bard: “Cannon y Bard, en el siglo XX, descubrieron los centros emocionales en la base del cerebro y sus conexiones con el sistema nervioso autónomo. La expresión de la risa parece depender de dos vías neuronales independientes. La primera es un sistema "involuntario" que implica a la amígdala, las áreas talámica/hipotalámica y subatlámica y el tegumento dorsal del tronco cerebral. La segunda es "voluntaria" y tiene su origen en las áreas operculares premotoras/frontales y conduce a través del córtex motor y del tracto piramidal hasta el tronco cerebral ventral. Estos sistemas y la respuesta de la risa parecen estar coordinados por un centro coordinador de la risa en el puente dorsal alto. Se activa el hemisferio izquierdo primero y luego el derecho antes de que el buen humor se manifieste como risa abierta y bienhechora.” (Ruiz Gómez et al, 2004).

La risa, pues, constituye un mecanismo de descompresión emocional que permite resolver rápidamente la tensión producida por cualquier otro afecto, ya sea de ira, angustia, temor, dolor, etc. Constituye una fuente de higiene mental que no siempre es bienvenida, pero a la que no nos he dado renunciar tan fácilmente. 

De acuerdo con el rígido orden establecido por el clero y la nobleza siguiendo arcanas tradiciones que indicaban que Jesús nunca había reído, santos hombres como Tertuliano y Cipriano, atacaban los grandes espectáculos medievales organizados para deleite del pueblo. Cipriano llegó a declarar que la risa era una emanación diabólica y censuró a los arrianos por introducir en los oficios religiosos el canto, la gesticulación y la risa. Pero allí estaban las fiestas populares, auténticas orgías que explotaban en las calles en medio de procesiones, cortejos, ferias, exhibiciones, bailes, burlas y absurdos en las que el hombre se liberaba del corsé de la solemnidad y la abstracción y seriedad que los subyugaban, para, merced a las máscaras carnavalescas, aparentar ser lo que no eran y ser quienes realmente eran a modo de vivificadora tregua en la que todo era vuelto del revés. “… permutaciones constantes de lo alto y lo bajo (la ‘rueda’) del frente y el revés, y por las diversas formas de parodias, inversiones, degradaciones, profanaciones, coronamientos y derrocamientos bufonescos. La segunda vida, el segundo mundo de la cultura popular se construye en cierto modo como parodia de la vida ordinaria, como un ‘mundo al revés’". Se abolía toda distancia entre los individuos, y se les liberaba de las normas corrientes de la etiqueta y las reglas de conducta.

De acuerdo con Freud el mecanismo liberalizador de la risa es equiparable al de los sueños: “… la represión desaparece, aniquilándose en una representación más o menos críptica. La risa y el sueño serían entonces la recuperación de la libertad prístina en un proceso orgiástico de desalienación.” (Sánchez Álvarez-Insúa, 2007).                                  Según Freud lo que subyace a la risa y al humor en términos generales son el encuentro con lo conocido, el recuerdo y la economía –menor gasto psíquico–. Por otra parte, “Lo infantil es la fuente de lo inconsciente y … los procesos mentales de este género son precisamente los únicos posibles durante la primera época infantil. El pensamiento que para la formación del chiste se sumerge en lo inconsciente busca allí la antigua sede del pasado juego con palabras. La función intelectual retrocede por un momento al grado infantil para apoderarse así nuevamente de la infantil fuente de placer. Todo descubrimiento de tal inconsciente nos hace, en general, un efecto ‘cómico’”.

La risa actúa sobre múltiples sistemas relajando los músculos, equilibrando el sistema cardiovascular, regulando el sistema tróficohormonal,actuando sobre el sistema neurovegetativo,incrementando el metabolismo basal, entre otras cosas.

Para los profesionales de la risoterapia (Ruiz Gómez et al., 2005), el humor

a) Mejora la objetividad a la hora de plantear problemas. Reduce los pensamientos negativos. Desinhibe, aleja la timidez, elimina el miedo, ayuda a la autocomprensión y la comprensión de los demás. Disminuye la depresión, la ansiedad y el estrés. Aumenta la autoestima y hace más creativas a las personas que la practican.

b) Fortalece el sistema inmunitario.

c) Aumenta la capacidad pulmonar.

d) Mejora la circulación venosa.

e) Promueve la liberación de endorfinas, adrenalina, dopamina y serotonina.

f) Mejora las relaciones interpersonales y facilita la comunicación.

g) Aumenta la flexión muscular y tonifica.

h) Quema calorías.

j) Despierta la inteligencia.

 

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Fuentes

El chiste y su relación con lo inconciente, Sigmund Freud

Freud y Bergson. El chiste y la risa y su relación con lo social, Alberto Sánchez Álvarez-Insúa

Terapias complementarias en los cuidados. Humor y risoterapia, M. Carmen Ruiz Gómez et al.

Seriedad versus risa. Facetas de la cultura medieval, Graciela Cándano Fierro

 Imagen:

http://www.simplesalud.com/salud/combatir-el-stress/la-risa-y-el-humor-como-estrategias-antidepresion


 
 
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