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¿Por qué nos besamos?

 

"Sus labios se acercaron y se unieron en un beso;

 Un largo, largo beso, un beso de juventud y de amor.

Cada beso un temblor del corazón; porque la fuerza de un beso,

creo, tiene que medirse por su duración."

Lord Byron

 

 

De acuerdo con Sheril Kirshenbaum, de la Universidad de Texas Austin, el beso aparece documentado hace 1500 años a.C. en los textos vedas que sirvieron de base a la religión hindú. En uno de ellos se habla de "olerse con la boca." El antropólogo Vaughn Bryant Jr. también sostiene que el primer beso erótico pudo haberse intercambiado en esta época en la India.

Al final del periodo veda, Satapatha Brahmana, según Kirshenbaum, hace referencia a los amantes en un boca a boca y a una ley que prohíbe el que un hombre "beba" de los labios de una esclava. El Kamasutra, la guía de la sexualidad hindú, por su parte, incluye un capítulo íntegro solo acerca del besar: se habla de un beso "nominal" en el que los labios apenas se tocan; el "palpitante", en el que se mueve el labio inferior, pero no el superior; y el beso de tocamiento  en el que intervienen los labios y también la lengua.

Una inscripción babilónica (VII a.C.) incluye referencias  acerca de un beso de felicitación y acerca del besar la tierra o los pies a modo de súplica.

El beso también aparece en el arte egipcio. Algunos estudios explican que el besarse, en el Antiguo Egipto, podría estar asociado al acto de "dar vida".

En el siglo V a.C., en la época de Heródoto, ciertos textos aluden a la costumbre de los persas de poner en contacto los labios entre iguales y también al acto de besar la tierra o los pies de una persona de rango inferior a una de rango superior.

El emperador Calígula se hacía besar los pies y esta costumbre se extendió hasta la Edad Media. Charles Dickens diría acerca de la costumbre de besar los pies de los papas en la Iglesia Católica, que es una expresión de esclavitud.

Entre los griegos era costumbre, y estaba bien visto, que padres e hijos o personas muy próximas se besaran en la boca. Platón habla del "sentir gozo al besar".

"Nos besamos con las lenguas, nos arrimamos uno al otro." Ovidio (43-17 a.C.)

A los romanos se les atribuye el haber perfeccionado el arte de besar, tal y como lo conocemos hoy en día. Se besaban para saludarse en los labios y en los ojos, o besaban la ropa, anillos y las estatuas de los dioses como muestra de sumisión y afecto.

Se hace referencia al beso en la mitología, la literatura y el arte, como por ejemplo en el Antiguo y Nuevo Testamento, cuando Jacob besa a su padre, Issac, para hacerse pasar por su primogénito. O el beso de Judas a Jesús, a modo de traición. Aunque considerada como una actividad sucia, o incluso peor que sucia, la costumbre europea de besarse se expandió por el mundo entero hasta que con la gran plaga de 1660 en Londres, en lugar de besarse, las personas comenzaron a saludarse con la mano.

En cualquier caso, Kirshenbaum estima que hoy en día más de 6 billones de personas y en más del 90% de las culturas del mundo occidental y oriental, se besan, ya sea a modo de saludo o románticamente. Solo el idioma alemán posee 30 palabras para referirse al beso. En Japón, una de las excepciones, el beso es considerado como un estadio preliminar del coito; no existe ni el beso fácil ni el de negocios. 

Pero, ¿a qué se debe que nos besemos? Los científicos no parecen ponerse de acuerdo. Puede que se trate de una respuesta refleja, instintiva, o bien cultural o, más profunda aun, genética, o todo ello a la vez.

Los antropólogos creen que la costumbre de besarse puede tener sus orígenes en tiempos muy remotos cuando las madres masticaban la comida para transferírsela a sus bebés directamente de sus bocas, empujándola con la lengua, cosa que aun hoy se practica en algunas culturas, como la de los yanomamis que alimentan con besos a sus hijos, boca a boca, o en Papúa, y en algunas madres de la Selva Negra en Alemania. Otra teoría sostiene que puede provenir de masticar  tabaco y pasárselo unos a otros de boca en boca.

En El beso: de lo metafísico a lo erótico, Adrianne Blue, explica cómo el embrión en su tercer mes abre y cierra la boca y aprieta los labios uno contra otro. Ya antes de nacer el embrión se prepara para succionar, tragar y aferrarse. El besar es casi idéntico al mamar, e intervienen los mismos reflejos. En ocasiones el feto succiona sus propias manos y a veces con tal intensidad “que le salen ampollas.”

Más adelante bastará con que toquemos la mejilla del bebé para que éste gire la cabeza en busca del pezón. En palabras de Blue, "el llevarse cosas a la boca es un ejemplo de nuestro impulso de autoconservación, de nuestro instinto de supervivencia." Pero también es un ejemplo de nuestra necesidad de apego.

Hay otros animales que se besan: algunas aves, los chimpancés, los bonobos, algunos orangutanes, los elefantes o los zorros, y no son menos besos los lengüetazos que perros y conejos dan a las personas que cuidan de ellos. Los bonobosse besan profundamente, "con lenguas tanteantes". Los chimpancés se besan con la boca abierta, pero sin lengua. Pero tanto bonobos como chimpancés se besan tras una caza exitosa.

La controversia entre naturaleza y crianza fue superada con los famosos estudios etológicos de John Bowlby quien demostró que los bebés no tenían que aprender a amar a sus madres, sino que están genéticamente programados para apegarse a alguien. Existiría una "monotropía" genética que resurge cuando encontramos pareja, sobre todo en nuestras culturas monogámicas.

En la mayoría de los adultos el beso apasionado, al menos durante cierto tiempo, es monotrópico. Tendemos a reservar los besos eróticos a una persona en particular.

"Ella puso los brazos alrededor suyo y movió la boca hacia él. Él la empujó y le dijo:

- Solamente beso a las mujeres que amo.

- ¿Y tú no me amas?

- No.

- ¿A quién amas?

-¿Y qué tiene eso que ver contigo? ¡Desnúdate!"

Milan Kundera, Amores risibles

El beso boca a boca, antiguamente, se creía que era una forma de que las almas de los amantes se unieran. Que en el intercambio de aliento había un componente espiritual además de erótico.

Aun en la actualidad, muchos hombres y mujeres consideran que el besar es más íntimo que copular. Para Freud, las experiencias orales de la infancia constituyen la clave de toda "la devastación –y la gratificación– de nuestros amoríos y relaciones posteriores." Resulta agradable chupar del pecho (o del biberón), y esto se convierte en el besar adulto.

Tal y como lo expresa Adrianne Blue, "Los labios … son muy similares a los labios de la vagina. Ambos son fronteras sensibles que conducen a territorio húmedo, interior."

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Fuentes

El beso: de lo metafísico a lo erótico,  Adrianne Blue

Mysterious origins of kissing explored in new book, Leanne Italie

The Kiss Throughout History: A Look at the Contexts and Origins of Kissing, Sharon K. West

La historia de: El beso, Culturizando


 
 
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