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El narcisista: el depredador emocional

 

Depredadores emocionales, vampiros emocionales, personas “imposibles”, o simplemente narcisistas, así se los llama en la literatura que actualmente abunda en la red, a los abusadores emocionales.

Se los reconoce porque no es posible razonar con ellos, son implacables, desafiantes, no aceptan que cometen errores y son maestros en echar las culpas a los demás de los que quizás son sus propios errores o defectos. Tienen muy buena memoria, de manera que cualquier cosa que digas en un momento de enfado será usado en tu contra a la primera oportunidad, cuando menos te lo esperas y cuando más daño puedan hacerte.

Según el Dr. Bernstein, especialista en este tipo de personalidades, estos “vampiros emocionales” se alimentan de las emociones de los demás. “…son diferentes de la gente normal, pueden parecer más atractivos, más emocionantes, inteligentes, encantadores, creativos… pero ‘su necesidad’ es superior a cualquier otra y asumen que las reglas no son para aplicarlas a ellos mismos, sino a la gente corriente. Nunca se sienten culpables y cuando se les descubre, se muestran rabiosos y manipuladores, y cambian sus formas. Desempeñan tan bien su papel, que engañan a los demás con bastante frecuencia."

Estos agresores psíquicos, manipulan, utilizan y abusan psicológicamente de cualquier persona, ya sean conocidos o extraños, con el fin de controlar las situaciones y perpetuar su conducta que repiten una y otra vez. Suelen fijarse en personas vulnerables para minar aun más su seguridad, “sembrando la desorientación y hacernos sentir mal.”

Elsa Ronningstam, del Hospital MacLean de la Escuela de Medicina deesa Universidad ha estudiado las diferencias clínicas entre los que ella llama narcisistas arrogantes, narcisistas tímidos y psicopáticos. Según esta investigadora el narcisismo patológico presenta una desregulación emocional de la autoestima que sirve a los efectos de “proteger un self grandiosos pero débil.” Esto conlleva una disfunción en el procesamiento de la emociones tales como el enojo, la vergüenza y la envidia. Se caracterizan por la hipersensibilidad, los impulsos agresivos fuertes, la baja tolerancia a la frustración y la mermada capacidad para regular sus afectos.

En general se cree que los trastornos de este tipo están en aumento en Occidente especialmente entre grupos de un alto nivel educacional y profesionales especializados. Las causas podrían ser la alta exigencia en cuanto a autodeterminación, asertividad y movilidad laboral.

En 1910 Freud emplea por primera vez el término narcisismo en sus “Tres ensayos sobre una teoría sexual” para publicar en 1914 su ensayo “Sobre el narcisismo.” Un empobrecimiento del Yo debido a la retirada de carga libidinal estaría contribuyendo, según su hipótesis, a un sentimiento de inferioridad en las personalidades narcisistas.

Ernst Jones habla de un “complejo de Dios” mientras que Karen Horney, al igual que Freud, distingue entre un narcisismo o autoestima sanos y una autoinflación patológica. Annie Reich hace referencia a una regulación patológica de la autoestima que serviría para perpetuar el sentimiento de grandiosidad y eliminar los sentimientos de inadecuación e insuficiencia. La agresión excesiva y el “exceso de autoscopía” conducirían a un aumento de la dependencia respecto de la aprobación de los demás. También Kohut relaciona el narcisismo con la pobre regulación de la autoestima. En 1960 Kernberg y Kohut introducen el concepto de estructura de personalidad narcisística y el de trastorno narcisista de la personalidad respectivamente.

Aparte de lo que ya hemos mencionado, agresividad, excesiva autoabsorción y un sentimiento de grandiosidad y de ser únicos, Kernberg señala cómo estas personas, a pesar de tener graves problemas en sus relaciones interpersonales y de tener una pobre capacidad de adaptación, muchas veces presentan una efectiva habilidad en destrezas sociales que incluirían la descalificación de los demás, el desprecio, una envidia exacerbada, y severos cambios de ánimo. Esta tipología sería corriente en “líderes políticos, ideólogos desinteresados y redentores sociales.” Suelen tener una excesiva necesidad de ser admirados, una conducta arrogante y altanera, actitudes poco empáticas, y explotadoras de los otros y de la sociedad.

Entre los tipos propuestos por Elsa Ronningstam, podemos decir que el narcisista arrogante se caracteriza por actitudes defensivas de engrandecimiento del propio yo, hipersensibilidad a las críticas y reacciones extremas en lo que se refiere a sus éxitos y sus fracasos. Atribuyen los fracasos a los demás y los logros a sus propias habilidades. Creen que los demás tienen poco en común con ellos y que solo unos seres especiales pueden comprenderlos. Buscan ser el centro de atención, y su conducta es autorreferencial. Exageran sus propios talentos y logros que ocasionalmente se corresponden con sus capacidades reales y a sus éxitos sostenidos en algún ámbito, ya sea académico, profesional o creativo. Normalmente un talento especial, su nivel intelectual y su gran capacidad de liderazgo se combinan para contrabalancear sus dificultades emocionales e interpersonales.

Según Gabbard, en el centro del mundo interior del narcisista tímido existiría una fuerte sensación de vergüenza ligada a un secreto deseo de exhibir su grandiosidad. Evita mostrarse como ambicioso y exponerse a situaciones competitivas o desafiantes. Es muy sensible, se siente fácilmente herido, avergonzado o humillado. Uno de sus rasgos característicos es la hipocondría. Prestan extrema atención a los demás, sobre todo si son injuriados o descalificados. Su capacidad de empatía se ve limitada por sus sentimientos de envidia y una extrema preocupación por sí mismos.

En cuanto a los narcisistas psicopáticos, éstos suelen mostrar valores morales muy elevados y critican a aquéllos que no poseen o no mantienen esos mismos valores. Pero esos valores morales suelen combinarse con una acusada falta de respeto hacia los demás, falta de respeto por los valores convencionales y las normas sociales. Suelen cambiar de punto de vista según les convenga, y mentir. Se conducen como auténticos seductores, buscan la forma de timar a los otros siempre que estén seguros de no ser descubiertos. Su conducta antisocial les sirve para proteger su autoestima inflada. Sienten una profunda envidia, un enorme sentido de grandiosidad, carecen completamente de empatía, y se conducen de forma agresiva, sádica y vengativa.

Fuentes
[PDF] de gacetadepsiquiatriauniversitaria.cl
http://www.acosomoral.org/psi16.htm
http://es.wikihow.com/tratar-con-gente-imposible

Imagen: http://nuestroamorsincero.blogspot.com


 
 
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