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¿Cómo identificamos la estafa emocional?

 

“La verdadera emoción (la auténtica) está ligada a las creencias de cada uno y también relacionada con el propio proyecto de vida (aquello que esperamos de nosotros mismos); desde el que se asume un modo de vivir, al que podemos designar, según Berne (1981), ‘Guión de vida’. Donde radican creencias, y las emociones consecuentes con aquello que pensamos en relación a lo que nos sucede.”

Camino Roca

 

La estafa o chantaje emocional, desde el Análisis Transaccional, se denomina racketSe trata de una emoción contaminada o de una emoción inauténtica, que aunque son similares hacen referencia a dos tipos de emociones diferentes.

De acuerdo con Camino Roca, las emociones contaminadas son cadenas de emociones que se superponen la una a la otra como, por ejemplo el amor y el miedo (amor por la persona a la que se quiere y temor de no ser amado por otra persona a la que se desea), o la envidia, la tristeza y la rabia, esto último como resultado de sentir envidia por algo que otro posee, tristeza por no poseerlo uno y rabia porque ese algo nos resulta apetecible o porque nos damos cuenta de que no lo poseemos. 

Una emoción inauténtica sería el resultado de sentir miedo a experimentar una emoción determinada: miedo a sentir miedo, miedo a sentir rabia, miedo a sentir amor, miedo a sentir alegría o miedo a experimentar un sentimiento de tristeza, todo lo cual tiene sus respectivas consecuencias:

- miedo a sentir miedo … Hipocondría, agorafobia, claustrofobia

- miedo a sentir rabia (rabia reprimida) … Ansiedad, miedo a la libertad, depresión

- miedo de la tristeza … Depresión

- miedo de la alegría … Melancolía, envidia

- miedo del amor … Celos, culpa, anorexia, adicciones

Según lo explica Camino Roca estaríamos ante afectos parasitarios, originados en la infancia quizás como resultado de un hecho doloroso o traumático para la persona, “que se manifiesta en un estado de ‘niño adaptado’”. Se trataría de sentimientos que en lugar de motivar a actuar para salir de ellos, orientan al sujeto “hacia la autocompasión, el acting-out, o la búsqueda simbiótica.” (Carlo Moiso, 1986). Hablamos aquí no de conductas sino de posiciones existenciales.

 Teniendo en cuenta lo anterior, es fácil constatar cómo el miedo, la vergüenza, la culpa y la compasión, no son sino mecanismos a los que las personas recurrimos corrientemente, a nivel conciente o inconciente, para manipularnos los unos a los otros de manera efectiva con el fin, justamente, de eclipsar o exorcizar esas mismas emociones. 

Y hablamos de posición existencial porque estamos ante un problema de relación entre subjetividad y verdad. En Winnicott este problema aparece vinculado a las nociones de falso y verdadero self, mientras que por ejemplo en Heidegger, aparece con los conceptos de propiedad e impropiedad. La noción heideggeriana de impropiedad inauténtica es equivalente a la noción de falso self patológico de Winnicott.

Para Winnicott, “El verdadero self comprende aquella interioridad del sí mismo que en cierta medida se torna inalcanzable para el individuo, pero que sin embargo es el propulsor de la espontaneidad, la creatividad y el vivir creador. El falso self, a su vez, mantiene la función de envolver y proteger al verdadero self: un ‘afuera’ en el sentido que establece relaciones con el mundo bajo las reglas sociales que en éste imperan. El primero no puede sostenerse sin el segundo, pero éste en casos patológicos puede ocupar cierta porción de aquél.”

El estafador emocional, por lo tanto, impregna la relación con el otro desde el “falso self”, desde lo inauténtico. Es el “como si”. Se rige por la norma, por el “deber ser”, y no desde la espontaneidad o la creatividad. Porque, siguiendo a Winnicott, “la dependencia del bebé con el objeto [normalmente la madre] al inicio de la vida está marcada por un ‘núcleo envuelto en una cáscara’. Ello refiere a la característica de que el falso self recubre al verdadero. Mientras que el verdadero se relaciona con la existencia y la potencialidad creativa, el falso self recubre intermediando entre el verdadero y el medio ambiente. Pero, a la vez en los casos patológicos, el falso self indica una falla del entorno: el individuo se convierte en un falso sí mismo. De este modo podemos hablar de un verdadero self, pero también de uno falso necesario y de uno falso patológico.

La diferencia entre los dos últimos obedece a respuestas defensivas hacia el entorno, lo que trae aparejado la relación que se establece entre existencia y mundo.” Es por este motivo que Camino Roca hace referencia a que estos sentimientos, cuando son inauténticos, pueden ser congruentes con el acontecimiento en cuanto cualidad, pero no en intensidad o duración.

“Si la expresión (psicosomática y verbal) de nuestras emociones es la correcta, tanto en la intensidad como en la duración, en correspondencia al estímulo que la provocó, y, por otra parte, se experimenta más a menudo alegría y amor por encima de las otras (aunque las demás también, pues todas son buenas y su vivencia necesaria), puede decirse que se posee una buena inteligencia emocional y uno se encuentra lejos de lo que llamamos, en lenguaje de Steiner ( 2011), analfabetismo emocional. …

Si se trata de la educación de los niños, es muy importante dar “Permiso” para la libre expresión de sus emociones y aportar la adecuada correspondencia a su demanda social.”

Y añade Camino Roca: “Según Carlo Moiso (1986): Permiso es un estímulo transmitido con carga emotiva (puede ser un silencio), que favorece la expresión de la naturaleza espontánea de una persona, dirigiéndola, sin sofocarla, de manera que influya positivamente en la transformación de su posición existencial ante la vida: yo estoy bien, tú estás bien. … Lo que no puede hacer un educador es reprimir a sus educandos esta necesidad de expresar las emociones, que, ciertamente, tenemos todos, pero más los niños.”

El hecho de ser víctimas de una estafa emocional, de entablar una relación con un estafador emocional (que puede no ser conciente de que lo es), genera en nosotros tedio, rabia, profunda pena y frustración. Pero no hay que olvidar nunca que una relación siempre es cosa de dos. Y por ese motivo, cabría preguntarnos qué nos impulsa a mantener ese tipo de relación, o por qué somos o hemos sido, víctimas de la misma.

Fuentes:

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1851-16862009000100064&script=sci_arttext&tlng=pt

http://scholar.googleusercontent.com/scholar?q=cache:PaxANfXl5zMJ:scholar.google.com/+estafa+emocional&hl=es&as_sdt=0,5&as_vis=1

Imagen: http://www.examiner.com


 
 
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