Inicio » Articulos » Problemas psicologicos » El psicopata nuestro de cada dia 635033
 

El Psicópata nuestro de cada día

 

“La psicopatía es el transtorno que menos se ve, pero que resulta más destructivo.”

Garrido Genovés

 

De acuerdo con distintos estudios, algunos ellos de la OMS, se considera que entre el 1% y el 2% de la población mundial padece de alguna psicopatía. Según Mª Angeles Luengo habría un psicópata por cada 100 personas. Estos porcentajes aumentan a medida que aumenta la población en el planeta y se mantienen a lo largo de la historia. La cuestión que surge es, si bien esta convivencia con sujetos psicópatas ha venido siendo compatible con la supervivencia de la humanidad, si lo seguirá siendo por mucho tiempo. Y esta pregunta surge como consecuencia del hecho de que los psicópatas son agentes sociales perfectamente aceptados en casi todas las instancias del poder gracias a su “invisibilidad” y a que conviven con nosotros en una presunta atmósfera de normalidad.

 Los psicópatas se caracterizan por ser sujetos encantadores, hábiles manipuladores y con tendencia a adquirir cada vez más poder en la escala social, que es su cometido, recurriendo a conductas que pueden ser sutiles o llegar a ser completamente criminales o delictivas. No todos los psicópatas delinquen o cometen crímenes aunque puedan inducir a otros a que lo hagan por ellos. Cleckley describe 4 características para identificar al psicópata: 1) una apariencia exterior de normalidad, 2) una falta de respuesta al castigo y a otros sistemas de control social, 3) una insensibilidad afectiva, y 4) el más importante, la constatación de que la conducta delictiva no es la característica esencial para definir la psicopatía. “Así, el psicópata será definido por sus acciones de crueldad hacia los demás, sean ésas delictivas o no.”

 La psicopatía en la actualidad se denomina personalidad antisocial. De acuerdo con Kernberg se distingue por su autorreferencialidad, sentimiento de grandiosidad, exhibicionismo de superioridad, dependencia excesiva de la admiración de los otros, superficialidad emocional, características que alternan con las crisis de inseguridad (sensación de auténtico terror). En sus relaciones personales resalta el sentimiento de envidia conciente o inconciente, la incapacidad para deprimirse, tendencia a grandes cambios anímicos, tendencia a sentir vergüenza, nunca culpa, y el hecho concreto de tener actitudes antisociales (acoso, abuso físico o psicológico). Los que instigan el mobbing o el bullying no son sino personalidades antisociales. “En estos casos hay que destacar la lógica desconcertante del acosador, ya que a través del uso de la incongruencia, provoca, su propia definición lo dice, desconcierto en el receptor y con ello el manipulador consigue uno de sus objetivos que es el bloqueo de la acción del oyente. Existe una perversión del lenguaje y el receptor acaba atribuyendo la actitud de ataque a quien es atacado sin compasión.”

 Según Robert Hare, la psicopatía aparece entre los tres y los cinco años. Desde la perspectiva psicoanalítica lacaniana se la categorizaría dentro de las perversiones, como negativo de las neurosis, tal como las definió Freud. Dentro de esta perspectiva se entiende que el desarrollo de las neurosis, psicosis y perversiones tienen que ver con el nombre del padre, esto es, con la función simbólica del padre, es decir, la ley. En el caso concreto del psicópata nos encontraríamos con un padre que falsea la ley y que con ello promueve que el hijo también tenga un visión de la ley como una entidad falsa que puede ser burlada.

 Por su parte, David Liberman distingue entre una psicopatía primaria y una psicopatía secundaria. La primaria haría referencia a “pacientes con predominio pragmático o la personalidad de acción, el paciente con estilo épico …  personas que presentan una constelación defensiva en la cual la acción ocupa un lugar predominante. Esta supremacía de dicha defensa está condicionada por un déficit en el desarrollo evolutivo de distintas funciones yoicas, en particular las vinculadas al pensamiento.” Estas personas tienen dificultades para comprender ciertos códigos que emplean entre sí las demás personas y por consiguiente generan un código ético propio basado en sus intereses narcisistas circunstanciales: “debajo de una estructuración psicopática primaria existe una trama delirante tejida por un paranoico, buscando a su vez venganza y justicia.” Estos sujetos tienen una estructura narcisista egosintónica con baja tolerancia a la frustración con un deterioro de la identidad propia, la incapacidad de simbolizar, de socializar, de controlar la agresión, y deficiente capacidad de comunicación. “Zac enfatiza el carácter

antisocial de estas personalidades en las cuales siempre está a flor de piel la crueldad y la insensibilidad ante las atrocidades que generan sus acciones. Desde la visión delirante de un psicópata primario él siempre tiene razón, su causa siempre es justa; debido a ello jamás sienten culpa.” Cuando fracasan suelen descompensarse y en esos casos pueden cometer una estafa, un homicidio, intentar suicidarse o generar una situación grave de conflicto que involucre a otras personas (en lo económico, legal, amoroso). En cuanto a la psicopatía secundaria, se trataría de una defensa contra otro cuadro psicopatológico de base, como por ejemplo la psicopatía melancólica, histérica o fóbica.

 Pero quizás el aspecto que haya que destacar en estos sujetos sea su vacío mental estructural (que hay que distinguir del “sentimiento de vacío”: debajo del vacío mental no hay culpa, del de depresión, sí). La “puesta en acto” o acting outs de estos sujetos pueden entenderse como resultado de una pulsión sin representación, de un contenido sin continente, de pensamientos sin pensador o de emociones o vivencias sin edición. Estos sujetos no pueden expresar en palabras sus contenidos internos y pasan directamente a la acción. Los psicópatas, “muchas veces son indiferentes ante situaciones de elevado riesgo de vida y se angustian o se desestructuran ante hechos relativamente intrascendentes. Ello se debe a que son muy malos usuarios de la angustia señal. Se descompensan muy rápidamente ante la percepción psíquica del peligro.” Suelen padecer auténticas alucinaciones negativas del peligro que es la base de una “creatividad negativa”. No es casual que como defensa estas personas establezcan con sus colegas o personas de su entorno relaciones simbióticas. “Cualquier resquebrajamiento de sus vínculos da lugar a la aparición de una vivencia de terror, muchas veces imperceptible, pues es automáticamente anulada por una vasta gama de defensas.” Entre estas defensas se encuentran: la adicción a las drogas o al alcohol, conductas sexuales extravagantes, afecciones psicosomáticas, actitudes homicidas, sobreadaptación, cuadros alternantes de anorexia y bulimia, y demás. 

 

Desde el punto de vista histórico, podemos señalar algunos casos muy claros de psicopatía que sería interesante investigar en profundidad: Gilles de Rais, ayudante de Juana de Arco, Pablo Picasso, Arthur Koestler, Francisco Paesa, Luis Roldán, Stalin, Adolf Hitler, Sadam Hussein, entre otros muchos. “A mayor poder del psicópata y por ende menor control social de sus acciones, mayores serán los actos violentos realizados sobre las personas de su entorno.”

 

Fuentes

 

http://eltrabajonoshacelibres.blogspot.com/2011/12/el-psicopata-socialmente-integrado-una.html

 

http://scholar.googleusercontent.com/scholar?q=cache:-rwSzz-rGyYJ:scholar.google.com/+psicopatia+psicoanalisis&hl=es&as_sdt=0,5&as_vis=1

 

http://www.marietan.com/material_psicopatia/curso1_t11_hist6.htm

 

http://psicopatologiapsicoanalitica.blogspot.com/2008/09/el-psicpata-y-el-nombre-del-padre.html

 Imagen: depsicologia.com


 
 
Comentar este artículo
Nombre:
Email:
Comentario: