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¿Cómo se originan las fobias?

 

Las fobias no son neurosis específicas sino un síntoma por el cual la angustia “se fija de manera puramente ocasional y arbitraria a una representación cualquiera capaz de prestarse a ella, generalmente peligros comunes: serpientes, tormenta, oscuridad, síntomas somáticos.” 

No existen fenómenos más frecuentes a nivel psíquico en la infancia que los miedos, las fobias y los temores, y sin embargo a nivel teórico existe bastante confusión.

Algunos autores consideran que existe una clara diferencia entre miedo infantil y fobia propiamente dicha. Para otros estas diferencias carecen de importancia y son mera “fachada” encubridora de un mismo problema.

Anna Freud hace una distinción tajante entre miedo y angustia: los miedos se desatan por una causa externa real y la angustia por una causa interna. Y añade que los miedos difícilmente se transforman en fobias, mientras que la angustia siempre toma este camino. Anna Freud distingue una categoría a la que denomina miedos arcaicos e incluye entre ellos a los miedos tempranos, y que no responderían a lo que Freud enunció como fobias propiamente dichas, esto es, como mecanismo neurótico que él liga desde un punto de vista reduccionista, a una única problemática de índole fálica, la angustia de castración y el conflicto edípico.

Existen también aquellos que las clasifican según sean tempranas o de desarrollo tardío, y hay quienes establecen que lo que interviene es el mecanismo de producción: así encontramos fobias traumáticas, por ejemplo, según la génesis del conflicto, o según el contexto en el que surgen, como las fobias escolares.

En cualquier caso y desde la perspectiva psicoanalítica, toda fobia implica un conflicto enlazado desde el comienzo con la angustia, que a su vez implica la puesta en marcha de determinados mecanismos psicológicos que son: la represión, la proyección y el desplazamiento. Desde el conductismo en cambio la idea es que las fobias se aprenden.

De acuerdo con Emilce Dio Bleichmar, habría distintos tipos de fobias, según el origen de las mismas:

  • fobias por trasposición de la angustia
  • fobias por identificación
  • fobias por insuficiencia o por progreso cognoscitivo. Temores del desarrollo
  • fobias por insuficiencias de funciones del yo. Trastornos en la sublimación
  • fobias traumáticas
  • mixtas o articuladas

Ante la angustia, que es un afecto desorganizante, la psique responde buscando modificar dicho desequilibrio. Las fobias son pues un trabajo intrapsíquico que puede definirse como un mecanismo de defensa. El yo articula una serie de procesos para eliminar el estado de ansiedad: los procedimientos que emplea son la represión, la regresión y el desplazamiento, de manera que ahora ya no se sufre por la angustia original sino por un sustituto fácil de evitar.

En el caso del desplazamiento es interesante preguntarse sobre qué objeto se realiza dicho desplazamiento. Normalmente la elección de objeto recae en alguno susceptible de guardar alguna relación simbólica con el objeto original por contigüidad o semejanza. Las fobias cuyo mecanismo es la trasposición de la angustia se presentan generalmente en niños que no padecen de otros miedos. Los miedos no consisten en miedos universales sino que enlazan con un objeto muy concreto (un caballo, una planta, los trenes, etc.). Son las fobias más frecuentes.

En cuanto a las fobias por identificación lo normal es que un mismo tema o gama de aprensiones así como sus formas de evitación (prohibiciones, inhibiciones, restricciones) se reproduzcan en todos los componentes de una misma familia. Puede tratarse de un temor repentino a una cosa inofensiva o de una historia prolongada de timidez e inhibiciones múltiples (el llamado carácter fóbico).

 El elemento común es una fantasía compartida inconciente.

 Las inhibiciones más frecuentes son:

  • Las de orden social: el sujeto se aísla por temor a ruborizarse
  • Las motrices: falta de habilidad psicomotriz, rigidez muscular
  • Las psíquicas: la comprensión produce angustia o culpa; inhibición de la curiosidad u otras habilidades cognoscitivas
  • Las del habla: por sexualización de la función del habla

Vemos que siempre se trata de niños pasivos, dubitativos, nada autónomos, que rara vez juegan con otros niños o adultos. Sienten temor al ridículo y al fracaso, sienten vergüenza de moverse, de hacerse oír o emitir opiniones. Se sienten inferiores e inadecuados. Aunque no muestran oposición abiertamente se muestran obstinados, no colaboradores y tozudos. Usan mucho el “no me gusta”, “no me interesa”, “yo eso ya no lo hago”, etc. Suelen atenerse bien a las rutinas y su desempeño escolar es mediano, aunque aspiran a destacarse pero es esto mismo lo que rehuyen. Lo típico del medio fóbico es el de una sobrepreocupación por la seguridad física y psicológica del niño: siempre se cree que corre peligro y de que debe temer algo. “El yo del niño se constituye sobre la base de esta imagen que el padre o la madre contribuyen a crear y que luego definirán como su carácter: ‘Julio es muy tímido’”. Hay siempre una retahíla de “tú no puedes”, “eres malo”, “no eres capaz”.

En cuanto a las fobias por insuficiencia o por progreso cognoscitivo, estamos ante los niños que manifiestan un temor ante lo real de manera generalizada a todos los objetos o situaciones. Hay una angustia hacia lo real. La angustia señal se convierte en un ataque de angustia. El miedo rápidamente se convierte en pánico. De los 2 a los 5 años, por ejemplo, las situaciones que más habitualmente generan miedo son los ruidos, las alturas, la gente extraña o familiar en situaciones no habituales, objetos nuevos, animales, el dolor o situaciones asociadas al dolor. Más adelante los temores se multiplicarán: los terremotos, los extraterrestres, el cáncer… Se trata de una angustia entre el sujeto y el saber de sí y los otros. Es una angustia de ser. O sea, uno o varios miedos propios del desarrollo pueden sufrir un proceso de neurotización al ser asociados a un conflicto intersubjetivo también propio del desarrollo, transformándose de este modo, en fobia. “Uno o varios miedos que operan ya en la madre o el medio familiar como fobias son transmitidos y reinscriptos en el niño también como fobias.” Nos hallamos ante temores en principio lógicos y razonables, pero exagerados. Se puede decir que estos niños y sus familias tienen miedo a la vida en general.

En las fobias por insuficiencias de funciones del yo encontramos un núcleo de inmadurez del yo que puede deberse a una temprana herida narcisista. El niño cree que posee un “no saber”, cree que no puede participar, se siente inferior, cree que no puede competir, tiene baja autoestima, y una imagen denigrada del yo. Ante cualquier situación de interrelación el niño reaccionará con inseguridad, dudas y desconfianza en cuanto a su comportamiento. Finalmente pasará a evitar ese tipo de interrelaciones. Eso llevará a su vez que cualquiera sea la habilidad de la que el niño carece se desarrolle y ahí es cuando se establece la inhibición.

De acuerdo con Kohut en esto influye el hecho de que en la primera infancia los padres son experimentados como partes del self y una de las necesidades fundamentales del niño es que tales objetos o partes del self funcionen como “proveedores de estímulos narcisistas” contribuyendo a incrementar la autoestima del niño. Cuando este proceso fracasa, el niño percibe una falla empática del objeto lo que genera en el niño un estado carencial y el yo responde con una ansiedad de desintegración, vaciamiento y pérdida de vitalidad lo que le conduce a una incapacidad de sublimar.

Respecto de la fobia traumática, el cuadro habitual es que tras una experiencia traumática el niño desarrolle fobia la objeto o la situación que la causó. Pero el traumatismo físico solo se vuelve patógeno si se articula con una fantasía o un conflicto de carácter intrapsíquico. Es decir, el acontecimiento traumático viene a escenificar una fantasía previa inconciente. Es entonces cuando se desencadena la neurosis con sueños reiterativos, desborde emocional, etc.

 

Fuente

Dio Bleichmar, E. (1995), Temores y fobias. Condiciones de génesis en la infancia  

Imagen: esquizopedia.com

 


 
 
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