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¿Qué hace que busquemos un amante?

 

Con una especie de temor, como si ella fuera frágil, y también con una brutalidad contenida, él se la lleva y la deposita en la cama. Una vez que ella está allí, depositada, entregada, él la mira una vez más y el miedo vuelve a apoderarse de él. Cierra los ojos, calla, ya no quiere saber de ella. Es entonces cuando ella lo hace, ella. Con los ojos cerrados, ella lo desnuda. Botón tras botón, manga tras manga.” Duras, M.

El matrimonio como institución, ha sido fuertemente cuestionado como una institución ideológica de control y de coerción que permite la recreación del orden establecido. … El tema de la infidelidad, de los amantes o de las relaciones extraconyugales es uno de los puntos de partida para exaltar o desvirtuar a la familia y al matrimonio como el rector del statu quo, ideal, sólido e invulnerable.

Hablar de la monogamia o de la poligamia como la ‘naturaleza’ dentro del matrimonio, además de falso –ya que no hay naturaleza humana, sino que, utilizando la frase de I. Caruso, "el hombre es por 'naturaleza' un ente cultural”– resulta la piedra de toque para abordar el punto de vista intrapsíquico e interindividual de la pareja que si bien es social, no deja también de contener fuertes relaciones psíquicas.”

Es paradójico que a un matrimonio se le pidan dos cosas opuestas: pasión y amor entendido éste como la rutina hundida en la monotonía, y aquélla, como una llama que haga vibrar, rompa y enfrente a los esposos en una vorágine de sexo y mutua atracción. ¿Es la infidelidad dentro de la pareja un síntoma de crisis, de muerte de la pareja?

Como toda relación, las relaciones conyugales contienen cargas ambivalentes amor-odio de manera dialéctica. Esta dialéctica de la que habla Melanie Klein, ya de por sí hace que nos replanteemos el concepto vulgar y maniqueísta de los que entienden el matrimonio como una unión en la que todo es pureza y del que se espera un vínculo eterno que no podría darse en tanto el hombre es finito.

De acuerdo con Freud, la elección del compañero puede hacerse por varios caminos:

1. El tipo narcisita puede amar:

  • lo que uno es (a sí mismo)
  • lo que uno fue
  • lo que uno quisiera ser
  • a la persona que fue parte de uno mismo

2. El tipo analítico puede amar:

  • a la mujer nutriz
  • al hombre protector

El esquema anterior explica por qué existen elementos de amor y odio en las relaciones amorosas. Al proyectar parte del yo en el otro y llegar a la frustración se desencadena el odio. Ya que mediante el mecanismo de la proyección supongo que el otro "debe" satisfacer mis necesidades; esto ocurre tanto a nivel consciente como inconsciente.

En cuanto a la infidelidad Rogers mantiene que puede ser una de tantas modalidades de la relación conyugal. Este tipo de parejas acepta el cambio de pareja sexual o el idilio fuera del matrimonio con una persona ajena al mismo. Aun así, por un lado, esta situación pone a prueba el modo como tradicionalmente entendemos el matrimonio en nuestras sociedades, y por el otro, puede ocurrir que la satisfacción sexual de los cónyuges se acreciente debido a la carga erótica de la situación.

¿Qué hace que busquemos un amante? ¿Qué necesidades cubre una experiencia de este tipo?

Hay que partir de la base de que generalmente cuando nos unimos en matrimonio idealizamos a nuestro cónyuge y que pasada la “luna de miel” esa idealización cae en saco roto. La convivencia, el compartir responsabilidades, la insuficiente comunicación, nuestras obligaciones diarias, la repetitividad de las relaciones sexuales, la insatisfacción y las críticas, las demandas constantes, los reveses laborales, los hijos, la pérdida de intensidad y de calor emotivo, todo ello genera conflicto y crea una atmósfera en la que el aire se torna irrespirable.

Un amante, en estas circunstancias implica una piel nueva, una ráfaga de aire fresco, nuevos espacios de placer, olores distintos, nuevas energías, la satisfacción de necesidades postergadas durante quizás demasiados años, un nuevo comienzo. ¿Hasta qué punto, entonces, podemos decir que una relación extramatrimonial es un engaño? ¿No responde acaso a unas circunstancias realmente insoportables? ¿Justifica tener un amante la falta de cariño, de sentirse valorada, o de la necesidad de placer, por parte de la pareja?

 Stream menciona el hecho de que algunas personas buscan un amante con el propósito de saciar la necesidad de encontrar imagos paternas (o maternas), lo que constituye una regresión de tipo adolescente para evitar así asumir ciertas responsabilidades tanto de dependencia como de apoyo al cónyuge. Otros buscan huir de la amenaza que les supone una situación de dependencia y su temor a quedar atrapados. Es como buscar otra persona que los salve de su actual pareja “devoradora” y del temor a la fusión.

Desde el punto de vista ‘patológico’, esta conducta [la infidelidad] lo será toda vez que sean conductas repetitivas y estereotipadas que impidan el desarrollo de la pareja y/o de cada uno de los cónyuges en su propia vida y en su relación. … De acuerdo con Lemaire, a la pareja, son cada vez más numerosas las tareas que se le ecomiendan, desde funciones económicas y sociales así como afectivas, en donde intervienen muchas partes primitivas y arcaicas de la personalidad que no son siempre del todo placenteras para la convivencia. Así, el autor afirma que, efectivamente, la pareja está en crisis, pero no una crisis en la que tienda a desaparecer como institución, sino como una unidad que tiende a satisfacer mayor número de exigencias dentro de un marco económico y social cada vez más problemático que limita el tiempo de convivencia de la pareja.”

Lo cierto es que la búsqueda de un amante por uno de los cónyuges o por ambos, es el resultado de una situación de infelicidad, de insalubridad en la pareja, y ocasionalmente lleva, si se habla de ello, a una reconciliación, a una manera nueva de relacionarse. Si tras la infidelidad la pareja no se disgrega, si no se rompe la relación, entonces, existe la posibilidad de reafirmar el vínculo. Lo que todos buscamos, hombres y mujeres por igual es el jugar, el soñar juntos en un futuro en común, el que se interesen por nosotros, el que compartamos gustos, criterios, intereses, reír juntos, redescubrirse mutuamente… De igual manera huimos de los vínculos simbióticos, del maltrato, del aburrimiento, del desgano, de la falta de expectativas y de la exigencia exagerada.

En cuanto a si un individuo adúltero puede ser considerado sano o no, Strean supone que ‘un matrimonio feliz consta de dos seres humanos felices’. En este sentido, si bien acepta que la relación íntima conyugal es un catalizador para que surjan las patologías individuales, dada su múltiple necesidad de satisfacer, como se ha visto, necesidades arcaicas, concluye que, desde el punto de vista psicoanalítico, la patología y las necesidades de satisfacción infantil son las que hacen propicia la relación extraconyugal. Considera que un individuo, para ser feliz, no necesita de aventuras ni de la poligamia. La idea, en este sentido, sería: “Dejemos de exigir que las cosas sean como nos las hemos imaginado. La fantasía es una cosa y la realidad es otra.”

De lo que no cabe duda es de que estamos frente a un dilema: habría que poner en los platillos de una balanza lo que se tiene y lo que se gana, lo que se puede perder y lo que se puede ganar. Lo que no cabe cuestionar es que las infidelidades se producen por una falta de pasión y que nada tiene que ver con el amor.

Fuentes

http://www.inteligencia-emocional.org/pareja/el_enamoramiento_los_amantes_el_amor.htm

http://lacomunidad.elpais.com/princesadelnilo1964/2009/3/29/-que-justifica-tener-amante-

http://www.enplenitud.com/la-tentacion-de-tener-un-amante.html#ixzz1rdPiaA1T

Salmerón García, H.B, Infidelidad, ¿causa o síntoma de la crisis de la pareja?


 
 
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