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La Sexualidad en en Ciclo Vital de la Pareja

 

Las relaciones de pareja van sufriendo una transformación a lo largo del tiempo y, con ello, la sexualidad y las maneras de experimentarla.

 El enamoramiento es lo propio del noviazgo. En el mutuo conocimiento la relación se refuerza al punto de poner límites respecto de las familias de origen y generar un nuevo proyecto de vida. Se buscan nuevas experiencias, entre ellas el contacto sexual, pleno de erotismo y seducción, y que se vive apasionadamente y de forma activa y natural hasta perder el sentido de la realidad. Es una manera más de demostrarle al otro el sentimiento amoroso

Aún no tiene cabida la disyuntiva entre el compromiso y la disolución de la pareja, pero ésta aparecerá en algún momento y puede tomar senderos opuestos: bien la ruptura de la relación, bien la formalización del vínculo y, ocasionalmente, el ritual de la boda.

 Consolidada la pareja es muy probable que aparezcan los hijos.

 Tras el parto, la mujer no se encuentra en las mejores condiciones para continuar manteniendo relaciones sexuales. Padece cambio físicos y también emocionales.

 Durante la etapa posparto la mujer se encuentra “agotada, dolorida, experimentando un remolino de emociones” y muy apegada a su bebé y a sus responsabilidades como madre.

 Desde el punto de vista físico, de acuerdo con el artículo de kidshealth.org, es posible que la mujer presente una serie de síntomas como son:

 - Congestión mamaria y dolor en los pezones. Cuando le suba la leche, es posible que tenga los pechos muy hinchados y que le duelan durante varios días. También puede sentir dolor y molestias en los pezones.

- Estreñimiento. Tras el parto, es posible que tarde varios días en ir de vientre y que las hemorroides, la cicatriz de la episiotomía y los músculos perineales doloridos hagan que la defecación le resulte dolorosa.

- Episiotomía. Si se le desgarró el perineo (el área de piel comprendida entre la vagina y el ano) o bien se lo cortó el médico durante el parto, puede resultarle doloroso caminar o sentarse debido a los puntos hasta que estos cicatricen. Los puntos también le pueden doler al toser o estornudar.

- Hemorroides. Las hemorroides (tejido anal inflamado) son sumamente frecuentes durante el posparto.

- Sofocos y escalofríos. La adaptación de su cuerpo a los niveles hormonales y de riego sanguíneo del posparto puede desequilibrar temporalmente su termostato interior.

- Incontinencia urinaria y/o fecal. La distensión de los músculos del suelo pélvico durante el parto puede conllevar que se le escape un poco de orina al toser, reír o hacer esfuerzos, así como dificultar el control de los movimientos intestinales, especialmente si tuvo un parto vaginal largo.

- Entuertos. Tras el parto, su útero se seguirá contrayendo durante unos días. Las notará más mientras amamanta al bebé o si toma medicamentos para reducir el sangrado vaginal.

- Pérdidas vaginales (loquios). Inicialmente más copiosos que las menstruaciones y a menudo con presencia de coágulos, las pérdidas vaginales se irán haciendo progresivamente más claras, empezando de color pardo y acabando de color blanco o amarillento hasta desaparecer por completo al cabo de unos dos meses.

- Peso. Después de haber dar a luz, probablemente pesará unas 10 libras (4,5 kg) (el peso del bebé, la placenta y el líquido amniótico) menos de lo que pesaba al final del embarazo. Durante la primera semana del posparto, el peso adicional constituido por agua irá descendiendo a medida que su cuerpo recupere su equilibrio de sodio.

 Desde el punto de vista emocional, es posible que experimente:

 - La tristeza posparto. Hasta el 80% de las madres experimentan irritabilidad, tristeza, llanto o ansiedad pocos días o semanas después del parto. La tristeza posparto es muy frecuente y puede estar relacionada tanto con los cambios físicos (incluyendo los cambios en los niveles hormonales, el agotamiento y las experiencias de parto inesperadas) como con las vivencias emocionales que acompañan al proceso de adaptación al nuevo rol de madre y al bebé.

- La depresión posparto. Más grave que la tristeza posparto, este trastorno se manifiesta en el 10% a 25% de las madres y puede ocasionar cambios en el estado de ánimo, ansiedad, sentimientos de culpa y tristeza persistente. Muchas veces la depresión posparto no se diagnostica hasta que el bebé tiene varios meses y es más frecuente en las mujeres que han padecido depresiones previamente, están expuestas a múltiples factores estresantes y/o tienen antecedentes familiares depresión.

 En lo que se refiere a las relaciones sexuales, puede suceder que mientras su pareja desee reanudar su vida sexual lo antes posible, usted no se sienta preparada ni recuperada –ni física ni emocionalmente - para ello y lo único que desee hacer por las noches sea descansar. Se suele suele recomendar a las mujeres que han dado a luz esperar varias semanas antes de mantener relaciones sexuales plenas mientras se recuperan del parto.

 Lo normal es que pasen de 30 a 40 días antes de que la mujer se reponga, dependiendo de si el parto ha sido natural o por cesárea. En este último caso hay quienes opinan que la recuperación debe ser más larga, o más corta (20 días). En cualquier caso durante la lactancia no deben dejar de tomarse medidas anticonceptivas (las que sean inocuas para el bebé), porque la lactancia no impide un nuevo embarazo.

 A fin de reducir el riesgo de infección, el aumento del sangrado o abertura de las incisiones en proceso de cicatrización se recomienda empezar lentamente, con besos, abrazos y caricias íntimas porque es posible que la mujer note una reducción de la lubricación vaginal debido a los cambios hormonales, cosa que suele ser temporal, en cuyo caso podrá utilizar un lubricante a base de agua. Es aconsejable que busque posturas que le resulten cómodas y en las que se ejerza menos presión sobre las áreas aun doloridas. Si experimenta dolor o teme experimentarlo durante las relaciones sexuales, lo importante aquí es que hable con su pareja; una buena comunicación puede hacer que ambos se sientan menos tensos y más seguros al reanudar su vida sexual.

 Con la llegada de los hijos lo normal es que la intimidad se vaya transformando y que se le dedique menos espacio. La prioridad para la pareja ahora son las necesidades de la familia y del hogar, y ambos tienden a enfocarse más en los aspectos instrumentales que en los afectivos. Hay más responsabilidades que atender y se corre el riesgo de perder el contacto con el otro. Los hijos también necesitan su espacio y, con el tiempo, que se les pongan límites para que la pareja no deje de lado completamente su intimidad: “los límites difusos favorecen las crisis.”

 Según Belsky (2001) “la paternidad, más que acercar a los miembros de la pareja, puede abrir una brecha entre ellos, debilitándose los sentimientos románticos y aumentando la insatisfacción. Esto podría deberse, siguiendo con la autora, a que la mujer pasaría a centrar sus fuerzas emocionales al cuidado de los hijos y al aumento de las discusiones sobre la crianza de los hijos y la distribución de las tareas del hogar que, tras la paternidad, aumentan de forma considerable.”

 Más adelante, al abandonar los hijos el hogar (nido vacío), si las parejas centraron toda su atención en los hijos y no en la propia relación entre ellos, pueden aparecer serios conflictos o, por el contrario, si mantuvieron su propio espacio de intimidad y comunicación, puede llegarse al estadío de lo que se suele llamar “estadio alquímico” donde el sacrificio del propio yo y el compromiso espiritual con el otro es total. La intimidad ya no es tanto física como psicológica y cada uno acepta su lugar en la relación. De acuerdo con Tordjman (1988), en las relaciones de pareja la satisfacción mutua de las necesidades afectivas y emocionales dependen en gran medida de la comunicación. Estas necesidades emocionales son las de reconocimiento, seguridad y el placer sexual.

 En lo relativo a la sexualidad, concretamente, ésta puede ir transformándose; muchas parejas encuentran placer en el dialogar y hablar de las cosas que les gustan y las que no, y en cuidarse mutuamente.

 La sexóloga Gloria Loresi Imaz, explica a lanacion.com: “La sexualidad hace a la calidad de vida y quienes envejecen manteniendo un interés por su vida social, su pareja, la recreación, el cuidado de su cuerpo, también tienen una sexualidad plena, activa”. Y agrega que “muchos de quienes llegan al consultorio por trastornos con sus parejas arrastran este tema como un tabú, y están llenos de mitos y prejuicios que muchos jóvenes también tienen. La energía sexual (libido) siempre está presente en la vida de las personas, es la pulsión o impulso de vida que nos lleva a buscar el placer y este placer al ser compartido con otra persona permite un desarrollo a partir de la fusión de ambas energías. Al tener un contacto sexual se puede una persona fundir con el otro, haciendo que el ego desaparezca y poderse complementar con el otro.”

 

Fuentes

 

http://www.planetamama.com.ar/preguntafrecuente/después-del-parto-¿cuánto-tiempo-debe-pasar-para-volver-mantener-relaciones-sexual

 http://www.tesisenred.net/handle/10803/8971;jsessionid=1A595DDB984183E2C907BC0DE3592860.tdx1

 http://comunidad.zonacitas.com/como-es-el-sexo-en-la-tercera-edad

Imagen: http://www.salamaga.com/profiles/blogs/la-facultad-del-erotismo


 
 
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