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¿Qué es la promiscuidad?

 

La definición del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) del término “promiscuo/a” es la de que “es la persona que mantiene relaciones sexuales con otras varias, así como de su comportamiento, modo de vida, etc". Define promiscuidad como la convivencia con personas de distinto sexo o la mezcla y confusión.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la promiscuidad tiene lugar cuando un sujeto tiene más de dos parejas sexuales en menos de seis meses.

El concepto, sin embargo, está asociado a la práctica de relaciones sexuales con diferentes parejas o grupos sexuales, que puede darse tanto entre los seres humanos como en los animales. Por otro lado, la idea de promiscuidad puede variar con el tiempo y según las culturas. A esto habría que añadir que esa actitud generalmente no les supone a las personas promiscuas ningún problema de tipo moral o psicológico, ya que es consecuente con sus actos y disfrutan plenamente de sus relaciones.

Existe la tendencia a asumir como sinónimos la promiscuidad con la prostitución, pero a mi modo de ver son fenómenos distintos: aunque la prostitución implique un grado de promiscuidad la promiscuidad no necesariamente implica prostitución. La promiscuidad y la prostitución son términos que históricamente se ha ligado o han sido ligados más bien por el Vox Populi. Las personas que trabajan al servicio de los placeres del sexo constantemente han sido tachadas de promiscuas, y a su vez las personas que las buscan para contratar sus servicios son también llamadas promiscuas.

Es importante resaltar que existe lo que llamamos "sexo adicto”. Aunque el sujeto puede llevar una vida promiscua, experimenta sentimientos de culpa, remordimientos y, en muchos casos, depresión después de una relación sexual de la que, por otra parte, no obtiene placer. Por ese motivo a este desorden se le llama "bulimia sexual”. Es un acto obsesivo-compulsivo producido por la ansiedad, el cual es necesario distinguir del promiscuo.

Pero hay una promiscuidad encubierta “normal” que se da en todas o casi todas las sociedades y que no hacen referencia a la prostitución, y que cada vez son más frecuentes en nuestras sociedades aunque no lo fueran menos en otros periodos históricos.

La promiscuidad se ha establecido como más común entre los hombres que entre las mujeres y hay estudios que lo avalan. Pero aun cuando no hubiera estudios al respecto, es bastante corriente que los hombres hagan gala de su promiscuidad mientras que las mujeres adoptan al respecto una actitud más recatada. A una mujer con experiencia se la ligaba hasta hace no demasiado tiempo con un bajo valor para el matrimonio mientras que entre los hombres llevarse muchas mujeres a la cama podía suponer un signo de valía y virilidad.

Desde finales del siglo pasado, con la aparición de internet, las posibilidades de encontrar pareja sexual fácilmente se ha disparado. Basta darse una vueltecita por los chats de moda, los portales para búsqueda de pareja y las paginas swingers para comprobarlo. Incluso es algo de lo que las mujeres empiezan a hablar con más naturalidad, como algo que realizan y disfrutan, sobre todo las más jóvenes, menores de 20 años. Este fenómeno del ciber-promiscuo, se da en general sin importar la preferencia heterosexual, homosexual o bisexual. Lo mismo puede decirse con la aparición de los anticonceptivos, la fecundación in vitro, la planificación familiar, etc. De acuerdo con Beach y Ford (1951) existe una marcada tendencia a buscar relaciones sexuales fuera de la pareja en prácticamente todas las sociedades humanas, tanto entre hombres como entre mujeres, y que en sociedades donde no existen presiones contra la promiscuidad femenina, las mujeres inician las demandas sexuales con la misma frecuencia que los hombres. Esto apuntaría a que en la base de la promiscuidad no hay factores innatos sino aprendidos.

El aumento de los divorcios también lleva a que se extienda la promiscuidad la cual sigue siendo bastante común en el ámbito laboral entre jefe y secretaria, quizás para escalar a una mejor posición en la estructura de la empresa.

La promiscuidad sexual puede evaluarse según distintos aspectos, entre ellos, la tendencia de hombres y mujeres a distinguir la relación sexual de la relación amorosa, la idea que se tenga de la fidelidad, el deseo de mantener relaciones sexuales con personas distintas, el estilo sexual más lúdico o amoroso, variedad de las prácticas sexuales (masturbación, fantasías sexuales promiscuas, sexo oral activo, sexo grupal, consumo de pornografía y de prostitución, etc.), roles (instrumental o expresivo, masculino, femenino, andrógino), compromiso o independencia, valoración del erotismo, del poder adquisitivo, etc.

Por poner un par de ejemplos, un estudio realizado por Clark y Hatfield (1989) en el que un cómplice sumamente atractivo se acercaba a las personas del estudio, tras una breve presentación y una serie de halagos les hacía una propuesta:

  1. ¿Quieres salir conmigo esta noche?
  2. ¿Quieres venir a mi apartamento esta noche?
  3. ¿Quieres hacer el amor conmigo esta noche?

Las respuestas fueron las siguientes:

A la pregunta 1. Respondían afirmativamente el 50% de las mujeres y de los hombres.

A la pregunta 2. Respondían afirmativamente el 70% de los hombres y el 30% de las mujeres.

A la pregunta 3. Respondían afirmativamente el 75% de los hombres y el 0% de las mujeres.

La predisposición masculina a aceptar la proposición a medida que ésta era más explícita y lo contrario para las mujeres.

Otro estudio intenta responder a la cuestión de si la pornografía es más activadora para los hombres que para las mujeres. Algunas investigaciones así lo constatan, mientras que otras arrojan resultados dispares: mientras que las mujeres dicen no excitarse tanto ante la pornografía explícita no se encontraron diferencias significativas en los procesos fisiológicos en los que la paridad fue manifiesta. Quizás esto se deba a una mayor represión por parte de las mujeres a aceptar sus verdaderos sentimientos o a que la excitación fisiológica en las mujeres no sea tan decisiva a la hora de experimentar una excitación subjetiva.

Fuentes

http://definicion.de/promiscuidad/

http://salud.infoplena.com/sexualidad/promiscuidad/2

Garcia, C.Y., Diferencias entre sexos en los juicios verbales sobre su comportamiento amoroso y sexual


Amor ;
Sexo ;
 
 
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